
El vídeo aéreo de hotel falla casi siempre por lo mismo: enseña el edificio, pero no la experiencia. Al huésped no le decide una órbita perfecta alrededor de la fachada; le decide ver la piscina a primera hora, la distancia real a la playa y qué se ve desde la terraza.
Ubicación antes que arquitectura
El primer plano debería responder a la pregunta más repetida en cualquier reserva: dónde está esto exactamente. Un vuelo que enlaza la costa o el casco histórico con la entrada del hotel resuelve en cinco segundos lo que un mapa no consigue transmitir.
Mezclar aéreo y suelo
El dron aporta contexto y escala; los planos a ras de suelo aportan detalle y calidez. Alternarlos evita el efecto catálogo inmobiliario y hace que la pieza funcione tanto en la home como en un anuncio.
Pensar en cada canal
- Web: pieza de 40-60 s en bucle, sin locución, pensada para cabecera.
- Redes: vertical, primeros 3 segundos con el plano más potente.
- OTAs y campañas: cortes de 15 s por argumento (piscina, habitación, entorno).
Temporada y luz
Grabar en temporada baja ahorra complicaciones de rodaje, pero la piscina vacía y las terrazas cerradas se notan. Cuando no hay alternativa, compensamos con horarios de luz cálida y planos más cerrados que centran la atención en el detalle.
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