
En inmobiliario el vídeo aéreo cumple una función muy concreta: enseñar lo que las fotos de interior no pueden contar. La parcela, la orientación, la distancia real al mar o al centro, el entorno y los accesos. Cuando el plano aéreo responde a esas preguntas, el comprador llega a la visita mucho mejor informado.
Qué planos no deberían faltar
- Plano de aproximación: sitúa la vivienda en su entorno y muestra el acceso.
- Órbita a media altura: enseña volumen, fachadas y estado del exterior.
- Plano cenital de parcela: superficie, piscina, jardín y linderos.
- Transición exterior-interior: enlaza el vuelo con el recorrido interior.
- Plano de contexto: playa, casco urbano, campo de golf o servicios cercanos.
Duración y formatos
Solemos entregar dos montajes del mismo rodaje: una pieza de 45-60 segundos en horizontal para el portal y la web, y una versión vertical más corta para redes. El material es el mismo; lo que cambia es el ritmo y el encuadre, así que conviene decidirlo antes de volar para reservar los planos verticales.
La luz manda
La franja de la primera y la última hora de sol da volumen a la fachada y evita sombras duras sobre la parcela. En costa, además, el mar aparece con textura y color en vez de plano y blanco. Planificar el vuelo por horas de luz suele mejorar el resultado más que cualquier ajuste posterior.
Antes de volar
Comprobamos el espacio aéreo de la ubicación, la distancia a zonas urbanas y la necesidad de permisos o autorizaciones específicas. En la Comunidad Valenciana muchas promociones están cerca de costa, aeródromos o núcleos habitados, y esa comprobación previa evita cancelar el rodaje el mismo día.
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